El viaje es una metáfora. By Roger Bores | Student of MArch Advance 18-19

diciembre 27, 2018 By Sin categoría

Con motivo de las fiestas de fin de año me pidieron que escribiera un mensaje acerca de viajar, de mi experiencia en MArch, en España y de la navidad. Esto último me hizo gracia, ya que yo particularmente no celebro la navidad pero me encanta recordar el sentimiento y disfruto reviviéndolo.

He de confesarles que una de mis grandes carencias es escribir, así que de antemano me disculpo con todos ustedes si lo que van a leer les resulta simple, vago y hasta confuso, a falta de habilidad uno tiene que recurrir al corazón, a internet y a alguna cita alojada en el baúl de la memoria. Así que eso es lo que hice.

Recuerdo que alguna vez leí que el escritor cubano Lezama Lima se refería a viajar como “apenas un movimiento de la imaginación”. Ese movimiento es necesario en cualquier traslado del punto en el que nos encontramos a otro hacia el cual proyectamos un deseo, un recuerdo, un anhelo y a veces también un sentimiento.

Cuando viajamos, la mente se enfoca en el presente, en los olores, colores, personas, paisajes, texturas y todo aquello que nuestros sentidos perciben distinto al hogar. Al no encontrarnos en la comodidad de la cotidianidad, de ese lugar que se conoce y se domina, estamos más alerta, ya sea por curiosidad o simple autodefensa. Al estar “más presentes” se producen intensos sentimientos que con el tiempo se transforman en recuerdos que generalmente funcionan como motores de inspiración y que son muy importantes en profesiones como la nuestra.

Los viajes nos proveen de una inspiración constante, pues nos ponen a prueba. Nos ayudan a conocernos, a contrastarnos, a vernos reflejados en el otro y a comprobar que nuestros potenciales problemas se tornan diminutos cuando nos exponemos a la inmensa variedad de realidades que confluyen mientras viajas. Pues MArch trata de eso. No solo de lo que aprendemos dentro de las aulas, si no también de lo que aprendemos fuera de ellas, rodeándonos de gente que sabe, que siente, que expresa, que quiere, que diseña y que disfruta la vida de una manera muy distinta a la nuestra.

Mientras escribía este texto me surgió la pregunta… ¿por qué viajamos?, quizá desde niños lo soñamos porque el cine alimentó nuestra fantasía, o por alguien a quien queremos, o como es nuestro caso, porque deseábamos aprender de los grandes arquitectos del mediterráneo… Los motivos pueden ser miles, al igual que los tipos de viaje, pero quizá en el corazón de todos ellos reside el impulso de verdaderamente querer hacerlo así que finalmente aquí nos encontramos y me da gusto y me siento muy agradecido de que sean ustedes con quienes se cruzó mi camino.

Les deseo una vida llena de viajes, amigos y sensaciones que nos lleven a crear un mundo mejor.

 

Roger Bores