«Vuelta de paseo» en Víznar, Granada, por la arquitecta Carmen Moreno

FECHA

29.09.2026


Esta intervención paisajística del año 2006 lleva el nombre de un poema de uno de los autores más reconocidos de la lírica española: Vuelta de paseo, de Federico García Lorca.

La intervención consiste en un parque periurbano concebido como lugar de paseo y, a la vez, como infraestructura hidráulica por su función de acequia. Conocida como Aynadamar, es la arteria de abastecimiento de agua del barrio del Albaicín, en Granada, desde la época árabe.

El proyecto se basa en desarrollar ciertos elementos que unen unas paratas con otras: pequeñas y estrechas terrazas construidas en su momento para allanar la pendiente y permitir el cultivo. Las conexiones entre estas terrazas guían hacia lugares de descanso pensados para sentarse y contemplar las vistas, dibujando senderos de trazado libre.

A la autora del proyecto, Carmen Moreno, le llamó especialmente la atención la amplia variedad de nombres con los que se conocía el lugar, los cuales narraban los distintos episodios de su historia. La finca fue llamada el Cortijo de las Colonias por haber servido como campamento de verano infantil, y también el Cortijo de las Pasaderas, en alusión a los pasos de los molinos harineros de agua, de algunos de los cuales se hallaron restos durante la ejecución del proyecto. No obstante, fue su uso durante los años de la Guerra Civil el que marcó definitivamente su memoria, al convertirse en la última prisión de los condenados a muerte, entre los que se encontraba el propio Federico García Lorca.

El proyecto recupera la memoria de este paisaje mediante tres recorridos: el camino del paseante, el camino del agua y el camino transparente. Todos ellos articulan un diálogo entre arquitectura, paisaje, historia y arqueología, a la vez que optimizan los recursos del entorno y muestran un minucioso trabajo en el uso de los materiales.

Estos recorridos narran los acontecimientos vividos en el enclave a lo largo del tiempo. El camino del paseante discurre por el antiguo sendero de tierra, desdibujado por los años. El camino del agua, el eje principal recuperado, se despliega como una alfombra junto a la acequia, aportando frescor y rumor de agua al recorrido e integrando albercas restauradas. Por último, el camino transparente o camino de la memoria materializa la dimensión simbólica del proyecto: representa el tránsito silenciado de los condenados, interrumpiéndose de forma abrupta para evocar el que fue el último paseo de Lorca y de tantos otros que allí murieron, como metáfora de una vida inacabada.

El agua de las albercas riega las paratas de olivos y los huertos vecinales asignados a los habitantes del pueblo. Así, cuando el caudal fluye desde la acequia y rebosa, humedece el aliviadero de piedra de cada alberca e inunda los versos del célebre poema, grabados en la propia roca.

La vigencia y resonancia de la figura de Lorca continúan traspasando disciplinas: este 25 de septiembre llega a las salas de cine La bola negra, largometraje que también encuentra su punto de partida en el legado del autor granadino.


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