Arquitectas premiadas con el Pritzker: una historia que aún se está escribiendo

FECHA

13.03.2026


Durante décadas, el Pritzker Architecture Prize ha sido considerado el mayor reconocimiento en la arquitectura contemporánea. Desde su creación en 1979, el galardón ha distinguido a figuras que han marcado el rumbo de la disciplina, pero durante muchos años reflejó también una realidad evidente: el reconocimiento institucional de la arquitectura estuvo dominado casi exclusivamente por hombres. No fue hasta 2004 cuando una mujer recibió por primera vez este premio de manera individual, un momento que marcó un punto de inflexión simbólico en la historia del galardón.

Ese año, la arquitecta anglo-iraquí Zaha Hadid se convirtió en la primera mujer en recibir el Pritzker. Su arquitectura, caracterizada por geometrías fluidas, estructuras dinámicas y una investigación constante en nuevas tecnologías de diseño, redefinió los límites formales de la arquitectura contemporánea. Obras como el Centro Acuático de Londres o el MAXXI en Roma mostraron una manera radicalmente nueva de entender el espacio, consolidando una trayectoria que abrió camino a generaciones posteriores de arquitectas.

Seis años después, en 2010, el premio volvió a reconocer a una mujer cuando la arquitecta japonesa Kazuyo Sejima fue galardonada junto a su socio Ryue Nishizawa. Ambos fundaron el estudio SANAA, cuyo trabajo se distingue por una arquitectura de extrema ligereza, transparencia y precisión espacial. Proyectos como el Museo de Arte Contemporáneo del Siglo XXI en Kanazawa o el Louvre-Lens evidencian su capacidad para crear espacios aparentemente simples que esconden una profunda sofisticación conceptual.

En 2017, el premio llegó también a España cuando la arquitecta Carme Pigem fue distinguida junto a sus socios Rafael Aranda y Ramón Vilalta, fundadores del estudio RCR Arquitectes. Su obra, profundamente vinculada al paisaje y a la materialidad, demuestra una forma de hacer arquitectura en estrecha relación con el territorio, donde el acero, la luz y la topografía construyen espacios de gran intensidad poética.

Tres años más tarde, en 2020, el jurado reconoció el trabajo de las arquitectas irlandesas Yvonne Farrell y Shelley McNamara, fundadoras del estudio Grafton Architects. Su arquitectura se caracteriza por una poderosa presencia espacial y una especial atención a los edificios públicos y educativos, como la Universidad Bocconi en Milán, donde la estructura y la luz construyen espacios colectivos de gran escala pero profundamente humanos.

En 2021, la arquitecta francesa Anne Lacaton recibió el premio junto a Jean-Philippe Vassal por su trabajo desde el estudio Lacaton & Vassal. Su enfoque ha transformado el debate sobre la vivienda contemporánea al defender una arquitectura basada en la transformación de lo existente y la mejora de las condiciones de vida sin recurrir a la demolición, ampliando espacios y posibilidades con intervenciones mínimas pero estratégicas.

A pesar de estos avances, la historia del Pritzker también revela episodios que han generado un amplio debate dentro de la profesión. Uno de los casos más conocidos es el de Denise Scott Brown, socia y colaboradora durante décadas de Robert Venturi. Ambos desarrollaron juntos una profunda investigación sobre la cultura urbana y la arquitectura contemporánea desde el estudio Venturi Scott Brown and Associates y fueron coautores de textos fundamentales como Learning from Las Vegas. Sin embargo, cuando Venturi recibió el Pritzker en 1991, Scott Brown no fue incluida en el reconocimiento, lo que años más tarde provocó una campaña internacional que solicitaba la revisión de aquella decisión.

Una situación similar ocurrió con la arquitecta china Lu Wenyu, cofundadora del estudio Amateur Architecture Studio junto a Wang Shu. Aunque el jurado destacó el trabajo del estudio cuando Wang Shu recibió el premio en 2012, el reconocimiento se otorgó únicamente a él, a pesar de que numerosos proyectos habían sido concebidos y desarrollados conjuntamente.

Más de cuarenta años después de su creación, el Pritzker sigue siendo un espejo de la evolución de la arquitectura y de las dinámicas de reconocimiento dentro de la profesión. La presencia creciente de arquitectas entre sus galardonados indica un cambio que, aunque todavía gradual, continúa ampliando el relato de la arquitectura contemporánea. La historia de las arquitectas en el Pritzker no es solo la historia de los premios concedidos, sino también la de las voces que durante años quedaron fuera del foco. Una historia que, sin duda, aún se está escribiendo.


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