Ejecuciones integradas al proyecto por Fran Silvestre

FECHA

03.02.2026


En el programa de postgrado MArch de Arquitectura Industrializada, Fran Silvestre ha impartido la clase Ejecuciones Integradas al Proyecto, centrada en entender la industrialización como una forma de pensar la arquitectura desde la ejecución.

A lo largo de la clase, ha planteado que la industrialización no responde a un sistema constructivo concreto, sino a una actitud proyectual en la que el diseño se concibe desde cómo se fabrica, se coordina y se monta, y ha incidido en que la industrialización comienza en el detalle de contacto, en la definición del encuentro, y no en el catálogo o en la invención de nuevos componentes. Uno de los ejes centrales de la clase ha sido la gestión de las pymes como verdadero problema de la industrialización. La construcción se apoya en empresas muy pequeñas, con equipos reducidos, donde cualquier imprevisto altera la planificación general. En este contexto, los errores y los retrasos se amplifican, afectando de forma directa al conjunto del proyecto. La dificultad no reside en la técnica, sino en la coordinación y en la gestión de múltiples agentes que dependen unos de otros.

Frente a esta realidad, ha introducido conceptos como el de sistema de interproveedores, basado en la coordinación de los distintos oficios desde el proyecto. La clave está en no trabajar con proveedores aislados, sino en establecer relaciones claras entre ellos, con dependencias definidas y una gestión integrada. La industrialización se plantea, así como un sistema coordinado, donde el proyecto actúa como herramienta de control y organización.

Otro de los aspectos tratados ha sido la reducción del número de partidas como estrategia para disminuir riesgos. La fragmentación en múltiples proveedores genera agendas difíciles de coordinar y multiplica los puntos de fallo. El cambio de enfoque pasa por concentrar la producción en menos agentes, con capacidad de fabricar distintos elementos mediante control numérico. Un solo proveedor puede asumir puertas, armarios, cocinas o elementos de tabiquería, aumentando el control y reduciendo la incertidumbre.

La clase también ha puesto el acento en el tiempo de montaje, entendido como una consecuencia directa de los tiempos de fabricación. El verdadero control comienza fuera de la obra, en la entrada en fábrica, en la producción y en la liberación de los elementos para su montaje. Cuando estos tiempos no se cumplen, el diagrama se desajusta y el proceso se bloquea, comprometiendo el sistema industrializado. En este marco, se ha comparado el pedido secuencial tradicional con el pedido integrado propio de la industrialización. El modelo basado en fases alarga el proceso y multiplica las dependencias. El enfoque industrializado exige una definición total del proyecto desde el inicio, con pedidos simultáneos y una entrada en producción coordinada. Todo debe estar cerrado antes de comenzar.

Para hacer posible este nivel de precisión, Fran Silvestre ha destacado el papel de herramientas de definición total como BIM o SolidWorks, capaces de descomponer el proyecto hasta el último elemento. La industrialización requiere eliminar decisiones en obra y convertir el diseño en información directamente fabricable, donde cada componente está completamente definido.

Por último, se ha reflexionado sobre la necesidad de trabajar con componentes lo más sencillos posible, apostando por sistemas reproducibles y escalables. Frente a soluciones excesivamente sofisticadas y de producción limitada, la industrialización busca materiales estándar, disponibles y con capacidad de producción amplia. El objetivo no es alcanzar la máxima complejidad técnica, sino garantizar la repetición, el control y la viabilidad del sistema.


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