Smiljan Radić, premio Pritzker 2026
FECHA
12.03.2026
El arquitecto chileno Smiljan Radić ha sido anunciado como el ganador del Premio Pritzker 2026, el reconocimiento más importante del mundo en arquitectura. El jurado ha destacado una trayectoria muy singular, marcada por una forma de proyectar que se aleja de los grandes gestos mediáticos y apuesta por una arquitectura más silenciosa, casi poética. Radić se convierte así en una de las figuras latinoamericanas que siguen consolidando la presencia de la región dentro del panorama arquitectónico internacional.
La obra de Radić es difícil de clasificar dentro de un estilo concreto. Sus edificios suelen situarse en un territorio intermedio entre arquitectura, escultura y paisaje. Muchos de sus proyectos parecen surgir de manera natural del entorno en el que se ubican, combinando materiales pesados como la piedra o el hormigón con estructuras ligeras o elementos inesperados. Esta mezcla genera una arquitectura que transmite al mismo tiempo fragilidad y fuerza, y que invita a ser experimentada más que simplemente observada.
Uno de los proyectos que contribuyó a darlo a conocer internacionalmente fue el Serpentine Pavilion 2014, construido en Londres. La estructura, formada por una especie de cápsula translúcida apoyada sobre grandes rocas, parecía suspendida sobre el parque de Hyde Park. La intervención resumía muy bien su manera de trabajar: una arquitectura aparentemente sencilla, pero cargada de referencias, atmósferas y lecturas posibles.
Entre sus obras más conocidas también se encuentran el Restaurante Mestizo en Santiago, un edificio abierto al paisaje que se apoya en una gran cubierta de hormigón, o la llamada Casa para el poema del ángulo recto, un proyecto inspirado en el texto de Le Corbusier que explora la relación entre arquitectura, literatura y espacio. A ellos se suman obras como el Teatro Regional del Biobío, donde su arquitectura adquiere una escala pública sin perder su carácter experimental.
Algo que el jurado del Pritzker ha subrayado especialmente es la capacidad de Radić para trabajar con la intuición y la imaginación dentro de la práctica arquitectónica. Sus edificios no buscan impresionar por tamaño o espectacularidad, sino por la intensidad de las experiencias que generan. En ellos, la luz, la materia y la relación con el lugar tienen un papel central.
Con el Pritzker 2026, Smiljan Radić entra en el grupo de arquitectos que han marcado el rumbo de la disciplina en nuestro tiempo. Su trabajo demuestra que la arquitectura todavía puede ser un campo de exploración abierto, donde conviven la investigación, la sensibilidad artística y una profunda conexión con el territorio. En un momento en el que muchas ciudades tienden a homogenizarse, su obra recuerda que cada proyecto puede ser también una oportunidad para imaginar nuevas formas de habitar el mundo.
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