La casa de Aires Mateus

FECHA

15.09.2026


El reconocido arquitecto portugués, premio Pessoa y ponente de los programas MArch Manuel Aires Mateus replantea el hábitat moderno a partir de la resolución de preguntas esenciales, moldeando espacios caracterizados por el juego con los vacíos, la geometría pura y el uso poético de la luz natural.

Su residencia familiar en el histórico barrio lisboeta de Alfama sintetiza su propia visión sobre la convivencia entre memoria y contemporaneidad. Ubicada en la planta baja de una casona del siglo XVIII, la vivienda conserva vestigios del pasado como arcos de piedra y suelos originales construidos con losas procedentes de las excavaciones del vecino Teatro Romano. Para adaptar el inmueble a las dinámicas familiares, el arquitecto diseñó una intervención de líneas puras que reduce los pasillos al mínimo, elimina la iluminación fija en favor de la luz natural o portátil y opta por una contención mobiliaria máxima, donde las pocas piezas presentes destacan por su carácter austero y atemporal.

La intervención se completa con un anexo contemporáneo en forma de volumen blanco de dos plantas que alberga los dormitorios principales y dialoga directamente con un patio ajardinado orientado al río Tajo. Una biblioteca de diseño propio actúa como espacio de transición entre las zonas comunes de la estructura histórica y la nueva construcción, donde la madera local y una bañera esculpida en un único bloque de piedra caliza de lioz refuerzan la devoción de Aires Mateus por la materia noble. En conjunto, su hogar demuestra cómo la arquitectura puede despojarse de artificios para centrarse en la creación de una atmósfera fluida, serena y abierta a la vida cotidiana.

Además de la cuidada selección de materiales y la integración con el paisaje, el diseño de su hogar esconde una serie de decisiones operativas y gestos cotidianos que revelan cómo el arquitecto lleva sus teorías a la práctica doméstica más absoluta. Uno de los aspectos más potentes es la renuncia intencionada a las iluminaciones integradas en favor de una luz portátil y variable; en la zona de estar, esta preferencia ha llevado al uso constante de velas en las reuniones familiares, dejando una pátina de cera en los techos blancos que el propio arquitecto asume como una marca viva del paso del tiempo y del uso real del espacio. La propia organización del salón huye de la jerarquía tradicional centrada en la televisión, apostando por una atmósfera pensada exclusivamente para la conversación y la hospitalidad.

El mobiliario de la casa huye por completo del ornamento superfluo y se concibe como una extensión de la propia arquitectura, donde muchas piezas asumen roles multifuncionales. Esto se aprecia con claridad en la biblioteca, donde una mesa de diseño propio resuelve simultáneamente la superficie de estudio y los peldaños necesarios para escalar hasta los estantes superiores de los libros. De forma paralela, la intervención sobre la estructura preexistente exigió nivelar los suelos originales para crear un plano horizontal continuo sobre el que se vuelca la cocina, un espacio que se asoma al salón sin perturbar la vista gracias a un gran frente de madera que oculta por completo los electrodomésticos. Todas estas transiciones entre la casona histórica y la caja blanca contemporánea se articulan a través de umbrales habitables en lugar de pasillos convencionales, permitiendo que la circulación fluya de forma natural y sin interrupciones.

La relación cercana y colaborativa con sus clientes explica la notable presencia de proyectos residenciales unifamiliares en el catálogo de su firma, a diferencia de otros grandes estudios internacionales. Obras icónicas como la Casa en Leiria, la Casa en Fontinha o la Casa en Monsaraz ilustran su constante negativa a repetirse o a encasillarse en una «marca» comercial. Cada vivienda es concebida como un experimento único que responde a las manías, necesidades y formas de vivir de quienes la habitarán, integrando los vacíos y el entorno con precisión geométrica.

Aires Mateus entiende la práctica arquitectónica como un proceso vocacional continuo e indisoluble de su propia vida, donde el punto de partida es siempre la identificación rigurosa de un «problema». En lugar de proyectar a partir de prejuicios o formas preconcebidas, el portugués utiliza el dibujo a mano y el análisis del lugar, las normativas y la economía como herramientas para alcanzar una solución que parezca natural e inevitable. Para él, el objetivo de la arquitectura no es ofrecer meras imágenes estéticas, sino crear atmósferas sensoriales que permitan a las personas habitar y completar los espacios con libertad.


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